Está situada en el cabo Torres, a siete kilómetros del centro de Gijón y en el flanco oeste de su bahía. Fue inaugurado en 1995, y forma parte de los museos arqueológicos de Gijón, junto con las Termas Romanas de Campo Valdés y la Villa Romana de Veranes, todos ellos dependientes del Ayuntamiento de Gijón.
En el parque se emplaza un castro conocido por las fuentes clásicas con el nombre de Noega. Es el recinto fortificado marítimo de mayores dimensiones de toda la costa de los astures. Su origen, según sus investigadores, se sitúa en torno a los siglos VI-V a. de C., y estuvo ocupado por gentes dedicadas preferentemente a la metalurgia. Tras la conquista de la Asturia transmontana, a comienzos del siglo I d. de C., se erigió un monumento dedicado a Augusto, del que se conserva una inscripción honorífica. Con la fundación de la ciudad romana de Gijón, a comienzos del siglo II d. de C., en el actual barrio de Cimadevilla, el castro empezó a despoblarse gradualmente hasta su desaparición.
El yacimiento fue excavado por primera vez en 1783 por el arquitecto M. Reguera González, a instancias de Jovellanos. Posteriormente, pasó por diversos avatares y permaneció prácticamente olvidado hasta 1972. En este año, J. M. González y Fernández Valles lo catalogó como un castro y lo identificó con el oppidum Noega de las fuentes clásicas (Estrabón, Pomponio Mela y Plinio).
También ubicó en el poblado el monumento dedicado a Augusto, conocido tradicionalmente como las Aras Sestianas. En 1980 fue declarado bien de interés cultural (BIC), y entre 1982 y 1998, dentro del "Proyecto Gijón de Excavaciones Arqueológicas", se iniciaron nuevas excavaciones dirigidas por José Luis Maya González y Francisco Cuesta Toribio.
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